apuntes, cine

Drive (Winding Refn, 2011): Wes Anderson se hace un thriller

El mejor plano de la película, sin duda.

Tras dirigir una serie de películas completamente de género, de las cuales probablemente las más recordadas sean las de la saga de Pusher, Nicolas Winding Refn ha saltado finalmente a la pasarela del Hollywood comercial con Drive. Una película que exhibe sin descaros sus herencias, que son múltiples y se ramifican en muy diversas direcciones, y hace un intento de batirlo todo y llevarlo un paso más allá, aunque el éxito de esa jugada es ya un poco más atrevido de adivinar.

Lo primero que hay que aclarar acerca de Drive, y que no es muy complicado de suponer si uno conoce la filmografía anterior de director, es que ésta es una película de género sin ninguna duda; lejos del tronío visual y el gusto por el exceso en ocasiones cutre de algunas de sus otras películas, Drive adquiere una tonalidad que Refn toma de algunos de los mejores directores de suspense y acción contemporáneos. En este caso, las influencias más claras son dos: David Fincher y Michael Mann. Mientras que el influjo de Fincher funciona sobre todo en el plano visual, con esa tendencia a los contrastes duros y los colores marcados que el director estadounidense explora de manera más evidente en Zodiac (Fincher, 2007). Por su parte, la estética nocturna de Mann es el otro gran referente visual de esta película, sobre todo si nos fijamos en los thrillers que Mann dirigió con las primeras cámaras HD del mercado, especialmente en Collateral (Mann, 2004). Aunque es cierto que Ryan Gosling tiene mucho más de Jake Gylenhaal que de Tom Cruise, pero ésa es otra historia. Hay planos de Drive que parecen extraídos directamente de Collateral.

Aunque, para hacer honor a la verdad, las secuencias de conducción le deben mucho más a un francés que, por supuesto, es mucho menos conocido que Fincher y que Mann. Su nombre es Claude Lelouch, y es una de las figuras más prolíficas y polivalentes de la historia del cine francés. Su trabajo es un enorme corpus cinematográfico, desarrollado a lo largo de más de cuatro décadas, en las que Lelouch ha trabajado como director, guionista, productor, y de lo que hiciera falta. Lelouch, a quien algunos recordarán por el éxito que tuvo su primera película, Un homme et une femme (Lelouch, 1960) , en el festival de Cannes, dirigió en 1976 un cortometraje experimental titulado C’était un rendezvous, en el que el espectador era colocado en un plano en primera persona de un coche a la manera en que nos colocaban dentro de la cabeza de Humphrey Bogart en los compases iniciales de Dark Passage (Daves, 1947). Este paseo por algunas de las zonas más conocidas de París ha sido de una importancia capital para todo el cine de acción que ha venido después, como podrán ustedes comprobarlo si suben el volumen de sus altavoces y observan el montaje del cortometraje con atención:

El juego referencial que opera Drive es, como decía al principio del artículo, amplio y diverso. Desde el guiño clásico que toda película contemporánea que tenga un chófer como protagonista ha de hacer hacia Taxi Driver, como la escena de la aparición de Gosling-Travis Bickle en un restaurante en una escena a cámara lenta más kitsch que una película pornoerótica setentera. De hecho, uno de los principales problemas estéticos -en mi opinión- de esta obra es que tiende a recurrir demasiado a la estética del videoclip: a los colores saturados, a las cámaras lentas y los bullet time y el uso constante de una música de pop electrónico que por momentos llega a cansar más que la enésima reposición de Pretty Woman. De hecho, en ocasiones, tenía la sensación de que escenas de esta película podían ser intercambiadas con otras de Kokuhaku (Nakashima, 2010), lo cual no es en absoluto una buena señal. Sin embargo, hay algunos momentos en el film, como algunos planos estáticos de la figura de Ryan Gosling en poses imposibles y démodés que hacen que este deje kitsch adquiera un buen regusto cinematográfico, recordando en ocasiones el protagonista al vagabundo de Tokyo que Suzuki retrató con maestría en el Tetsuya Watari de Tôkyô Nagaremono (1966). En Drive, Winding Refn juega a hacer de Wes Anderson desde el momento en que aparecen los créditos iniciales que recuerdan obligatoriamente a Miami Vice. Intenta revitalizar un género trayéndolo por las solapas de la chaqueta a la hipermodernidad, y manteniendo siempre un tono optimista; un deje nostálgico, una mirada de buen rollo, hacia la tradición del género, que por supuesto no es incompatible con que la película tenga sus dosis de violencia gratuita (las menos) y desagradables (la mayoría).

En definitiva, Drive es una película en cuyo seno hay un buen influjo del cine referencial posmoderno de autores como Paul Thomas Anderson (especialmente en Boogie Nights) o Wes Anderson, una revisión y/o revitalización de los estándares del género de acción y thriller a través de las figuras de Mann y Fincher, y también algo que impregna al film en los momentos en que se acerca un poco al existencialismo y a la verdadera reflexión humana acerca del aislamiento social del individuo y la incapacidad para conocer de verdad lo que ocurre a tu alrededor que lanza el sedal hasta los cincuenta. El personaje de Gosling es el clásico antihéroe del noir, que juega una partida de ajedrez como bien puede mientras ve cómo las figuras -a su lado y enfrente en el tablero- van cayendo cosidas a balazos o a patadas en la cara, en una necesidad cada vez más inexorable de encontrarse con su fin último. Una película que intenta acercarse a cierto cánon del cine clásico contemporáneo, pero que queda muy lejos de cotas cinematográficas tan altas como las de Un prophète (Audiard, 2009). Una película divertida de ver si eres cinéfilo, y no estoy seguro de si tanto si uno no lo es, aunque supongo que sí, porque por lo visto yo no veo las mismas películas de los demás. Eso sí, no se pierdan la tremenda actuación de Carey Mulligan, que se come todos y cada uno de los planos en los que sale y deja los mejores momentos de la película.

PS: el guiño de Gosling ensangrentado a American Psycho, muy bonito también.

Estándar

3 thoughts on “Drive (Winding Refn, 2011): Wes Anderson se hace un thriller

  1. Kim dice:

    Me quedo con Carey Mulligan en todas sus escenas, la escena sangrienta de Christina Hendricks y la de las sombras sobre el asfalto del final de la película.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s