prosita

Perdiendo al mejor de cinco

Con ella, cada noche era todas las noches. Lo que yo no sabía es que luego vendrían las noches sin ella, lo largas que eran ésas. Construíamos un castillo de silencio y de gemidos, y luego otro, y así hasta completar un reino. Luego abrías la boca y ya se iba todo al carajo, todos esos fantásticos planes que hicimos y que parecían luego tan absurdos después de corrernos. Tenía guardadas mis mejoras cartas, mis mejores trucos, para la última mano. La mano que nunca quisiste que jugáramos. Y aunque no quise jugar a tu juego, ya no sabía jugar a otra cosa. Ya sé que ella ahora estará con él. Ya sé que estará pensando en mí, ya sé que soñará conmigo. Y sin embargo el que está durmiendo solo soy yo. Y así empieza otro día lleno de oportunidades para volver a hacerlo todo mal.

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