cocina

El Cerero, cocinero: lomo de cerdo en salsa

Segundo triunfo consecutivo en mi enfrentamiento con los fogones. Hoy, una receta sencillita, pero efectiva -¡y con minivídeos!: lomo de cerdo gordo en salsita. Para empezar, como siempre, los ingredientes. Fási fási. Un cacho gordo de lomo de cerdo, de aproximadamente kilo y medio para cuatro-cinco personas, según las ganas de comer del personal, se entiende. Como en mi casa somos tres, pues compré un trozo de un kilo. También necesitaremos cuatro o cinco cebollas -dependiendo del tamaño de las mismas-, dos cabezas de ajo, vino, aceite, pimienta negra, sal, y una hojita de laurel.

Lo primero que haremos será preparar los ingredientes para la salsa y limpiar la carne. Para la salsa, pelaremos y lavaremos las cuatro o cinco cebollas -acuérdense de quitar la primera capa para evitar problemas- y la cortaremos en juliana; no importa que no sea muy fino porque luego pasaremos todo. En cuanto a los ajos, pelamos las dos cabezas enteras, y fileteamos o no según nos guste más o menos el sabor del ajo. Ya que son muchos ajos para pelar, recomiendo que, una vez deshecha la cabeza, coloquéis todos los ajos en un cuenco con agua y los coloquéis un minuto en en el microondas. Cuando lo saquéis, las pieles de los ajos saldrán solas.

La cebolla y el ajito, ya preparados
La cebolla y el ajito, ya preparados.

Una vez hecho esto, procedemos a limpiar la carne. Básicamente, lo que haremos será eliminar la grasa sobrante, así como las ternillas y eso que salten más a la vista, para evitar sorpresas al comensal (en este caso, yo mismo :P). No conviene tampoco quitar toda toda la grasa, porque la carne se quedará seca y eso sí que no mola. Esto se puede hacer con un cuchillo grandecito y bien afilado o con una tijera, como veáis.

Limpiando el trozaco de carne...
Limpiando el trozaco de carne…

Ahora vamos a proceder a darle un primer golpe de calor a la carne. Cogemos una olla exprés (no hace falta que sea una Magefesa der dieciocho) y ponemos en ella aproximadamente un dedo y algo de aceite. Salpimentamos la carne por ambos lados, extendiendo y mezclando la pimienta y la sal con la palma de la mano. Luego, dejamos que se caliente bien el aceite y colocamos el trozo de carne encima. Dejamos que se dore bien la carne por un lado y luego, ayudándonos con dos tenedores, le damos la vuelta. No tengáis miedo de que la carne se quede turraíta por encima, de hecho, es lo deseable; dará color y sabor a la salsa luego. Cuando tengamos la carne dorada, la sacamos del perol y la dejamos aparte de momento. Tapada con un platito, pa que sude ;-).

Dorando la carne...
Dorando la carne…

Una vez apartada la carne, y en el mismo aceite donde la hemos dorado, echamos el ajo y dejamos que dore. Cuando lo haya hecho, echamos también las cebollas, su sal, y ahora tranquilamente la tenemos atendía hasta que se poche una mijita -tampoco hace falta que se quede renegría-. Esto llevará unos cuantos minutos. Recordad que tanto esto como el dorado de la carne no hay que hacerlo a fuego fuerte, sino medio.

Dale caña a eso, compadre.
Dale caña a eso, compadre.

Ya ha pasado lo peor, casi. Cuando tenemos la cebolla y el ajito pochado, volvemos a meter la carne en la olla, y de paso echamos también el liquidito que ha soltado la carne sudando durante este tiempo ;-). Lo de reciclar líquidos y salsas y aceites es algo que mola casi siempre.  Le damos un golpe de calor a la carne por cada lado antes de nada, junto a la cebolla y el ajo. Una vez hecho esto, procedemos a echar un chorreón gordo de vino al gusto. Pero chorreón gordo eh, sin miramientos. Ahora, echamos la hojita de laurel y dejamos que reduzca y se evapore el alcohol.

Esto aquí olía ya que te cagas.
Esto aquí olía ya que te cagas.

Cuando el alcohol termine de reducir, añadimos a la olla dos vasos de agua. Hecho eso, tapamos la olla a presión, y subimos el fuego. Cuando de la olla empiece a salir vapor y aquello suene a que está hirviendo fuerte, lo bajamos a media potencia y esperamos unos 12 minutos. Cuando hayan pasado, apagamos el fuego y retiramos la olla del fuego. Cuando la cosa se calme y se temple, abrimos la olla, le damos la vuelta a la carne con los dos tenedores y repetimos operación. Fuego fuerte hasta que salga vapor de la olla, y luego 12 minutos. Cuando esté listo, sacamos la carne aparte, que ya estará lista, y volvemos a dejarla sudando cubierta.

No vea, abe.
No vea, abe.

Y ya casi hemos acabado. El resto de cosas que tenemos en la olla necesitan un poquito de minipime pa quedarse flama. Así que vamos a por la batidora y la aplicamos sobre la salsa. Según la textura que queramos conseguir dejamos reducir la salsa más o menos tiempo, e incluso si nos sale muy líquida podemos echar un poquito de harina diluida en agua fría. Pero, normalmente, no será necesario.

Mmm... Bocadillo de madera...
Mmm… Bocadillo de madera…

Ahora sólo queda cortar la carne en ronchas y servirla en el plato, salseando por encima, y acompañándola con su buen bollo de pan y su vinito. En mi caso, he abierto una botella de Lambrusco que tenía mi madre por mi casa. No es gran cosa, pero con el calor que hace por Sevilla, entra bien. Y a disfrutar.

Mala pinta no tiene...
Mala pinta no tiene…
Y su buen -o no tanto- vinito.
Y su buen -o no tanto- vinito.

Estándar

7 thoughts on “El Cerero, cocinero: lomo de cerdo en salsa

  1. Me gusta cuando comentas en mi blog porque vas desgranando tu personalidad pese quien le pese. Esto, dicho así, no es faltar, sino una descripción -minimalista-.

    Ese cochino tiene una pinta…

    Confiesa: te “mamabas” Días de Cine y oyendo a Garci te distes cuenta que sabías más de cine que él. ¿No adorabas al tío de la pipa? ¿Se puede ser más resabido?

    Una vez escuché que en una escena de una película -aparece un casino y no recuerdo cual, en blanco y negro- decían que estaban representados los siete niveles de La Divina Comedia.

    Había gente que iba pasada de psicotrópicos, si no, no se entiende. XD

    Saludos…

  2. Ah se me olvidaba: el realismo sucio está demodé -y esta sí que no la he mirado en el diccionario-, pero un día te leo tu poesía y te comento -supongo que lo de Bukowski es porque te influencia en algo-. ^_^

  3. No, en realidad es más una cosa de hace muchos años. Mi poesía no tiene nada que ver con la suya. Tampoco hace falta que la leas, en todo caso, no es una obligación ni nada parecido.

  4. Buena pinta tiene. Fantástico post culinario. Ni el Cooking Mama de la Nintendo DS… (es a lo que me ha recordado lo de “no hace falta que la cebolla quede renegría” xD).

    Un apunte paisano… no se corta en “ronchas”, si no en lonchas. Ronchas son los puntos y/o manchas que puedan aparecer en la piel, con o sin erupción cutánea… vamos lo que viene a ser también por nuestra tierra los “sarpullidos”.

    Por curiosidad, ¿no te habrás quedado con lo de “ronchas” por ver Karlos Arguiñano verdad? Porque comete mucho ese error ortográfico/lingüístico.

  5. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s