apuntes

Mitos sobre los malos poetas

Mito 1: no hay malos poetas.

Mentira cochina, oiga. Que por tradición y porque cada vez somos menos se valore el oficio poético no significa que no haya malos poetas. Es un oficio como otro cualquiera, y como tal, habrá unos que lo hagan mejor y otros peor. También quedan pocos alfareros y eso no significa que no haya alfareros malos. Poetas malos los pueden encontrar a patadas; de hecho, hay muchos más malos poetas que buenos. Uno se murió hace unos pocos días; a otros los podrán ver anualmente recogiendo premios y escribiendo artículos en diarios de tirada nacional.

 

Mito 2: es que se está expresando y…

Ni “y” ni ostia, señora.  Para expresarse hace uno muchas cosas: le pega palos a lo que sea, le da dos vueltas al parque por las tardes -en verano, ya casi anocheciendo, que si no cualquiera aguanta-, o escribe un diario o una serie de cartas a nadie que guarda en un cajón y tal vez den algún día para escribir un buen relato. La poesía nace de la necesidad de comunicación, no sólo de la mera expresión, que al cabo puede no ser más que un desesperado grito en el desierto que nadie oye. Tampoco conviene olvidar que, como dijo el amigo Borges, que de esto y de pelar pajaritos sabía un rato, cómo se dice es parte de lo que se dice. Si eres poeta y nadie te entiende, tienes un problema. No es algo de lo que estar orgulloso. Si además lo que quieres es que no te entiendan, eres gilipollas.

 

Mito 3: es que leyendo a uno malo puede llegar a uno bueno…

Y puede que mañana el Sol salga por Reykjavik, que diría Hume. En mi pueblo, el que tiene 30 años y lee el ABC todos los días se muere leyendo el ABC. No sé si me entienden. Un lector de literatura de cordel no se va a convertir de repente en un analista del Dante. No sé de dónde se sacan ustedes el influjo mágico a la hora de hacer un camino invisible y de plata desde Dan Brown a San Juan de la Cruz. Deduzco que por el medio haya algún libro realmente bueno. Deduzco también que quizá podríamos haber empezado por ése y no haber perdido el tiempo de leer a Dan Brown. No es necesario comer mierda para comprobar que la langosta está más buena. Quizá merezca la pena comparar a la langosta con la ternera, o incluso quizá con un buen filete de pollo (ah, la literatura de género). Pero no hay por qué comer mierda para poder sentenciarlo y quedarse tan a gusto.

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2 thoughts on “Mitos sobre los malos poetas

  1. Esta entrada merece una continuación. Por ejemplo con mitos tipo “es un poeta experimental” o “los premios de poesía están todos vendidos” o “hace perfopoesía”…

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