apuntes

Una historia

Contada por José Julio Cabanillas una sevillana noche de mayo. En ella, tenemos a una misionera. En un país africano surcado por la guerra, pongamos por ejemplo, Somalia. Esta misionera cuenta cómo, según sus órdenes, ella ha de seguir a la tribu con la que está allá donde vaya. Y constantemente se ven obligados a moverse, porque están siendo perseguidos por la guerrilla del gobierno del país. Son largos días en los que van huyendo, quizá con olor a trinchera, con soles enfermos. Ve constantemente caer a aquellos con los que ha compartido meses o años de vida, a los que ha querido y cuidado. Ve cómo sus hermanos son tiroteados salvajemente, asesinados de noche, por la espalda. Los buenos de la historia, muertos. Tiempo después, le preguntaron cómo su fe le permitía no dudar de Dios, que dejaba morir a los buenos y mantenía vivos a los salvajes, a los enfermos de alma. Su respuesta conmocionó al interlocutor. También lo hizo con José Julio, y también conmigo. A la vez, fue como ver un enorme rayo de luz, un trueno, que lo atraviesa todo, que va directo al corazón del mundo. “Quizá Dios les está dando, cada día, una última oportunidad de arrepentirse”.

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2 thoughts on “Una historia

  1. Vázquez dice:

    Coincido totalmente con Beades: “…cada día, una última oportunidad…”

    Añado que me evoca a todos esos anónimos que sí ponen sus ideas en práctica libremente: son hombres y mujeres libres.

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