apuntes

El marino

De joven fue marino mercante. Cuando le conocí no hablaba mucho, sólo cuando se encontraba de muy buen humor, y el dolor no se lo permitía muy a menudo. Me dijo que había recorrido casi todo el mundo en barco. Sonreía hablando de aquella época, de cómo estrenaba matrimonio con su mujer, que ahora rezongaba dando vueltas alrededor de su cama en el hospital. Luego cambió los barcos por los parques, y fue observador de palomas mientras pudo. Ahora estaba postrado, casi sin poder hablar, peleando con los barrotes de la cama para intentar darse la vuelta mientras dormía. Su cuerpo no aceptaba la comida, y adelgazaba por días. Su mujer solía leerle el periódico en voz alta, con gesto preocupado, haciendo comentarios aquí  y allá que quizá sólo ellos comprendían. Él comentó que ojalá Dios se lo llevara pronto al otro barrio, y su mujer respondió, casi a gritos, que no dijera tonterías. Quizá en el fondo ella entendía que era también lo mejor.

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