apuntes

Noche de Reyes

He salido a las cinco y media de esta noche a dar un paseo en mi coche. Con mi camiseta de pijama bajo la chaqueta, despeinado, con un faro fundido. No sé qué esperaba encontrar, pero sí lo que encontré. Un gato muerto, de mirada chillona, al borde de la carretera. Sitios usualmente concurridos vacíos y sin luz. Caras de sueño y cansancio en las paradas de autobuses. Una pareja entretenida, con los cristales del coche empañados a lo Titanic. No había rastro de Reyes ni de emoción esta noche. Pero también me vi a mí mismo, el Juan de siete años (ahora Miguel d’Ors) montado a hombros de su padre, repeinado y con otra chaqueta más pequeña, riendo emocionado. Vi una lluvia incesante de colores y caramelos que caían desde todas partes, que tras la cabalgata formaban un suelo multicolor y pegajoso. Vi a mi madre mirándome, esperando ver lo que yo veía dentro de mis ojos. También la vi hoy, detrás de la plancha. No hay más emoción tras los ojos, no hay naranjas y verdes y violetas bajo el suelo. No hay regalo sorpresa de Baltasar en la mesa del salón. Lo he comprobado. Hacerse mayor no mola tanto como dicen.

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3 thoughts on “Noche de Reyes

  1. Pues a mí me han traido un montón de cosas los Reyes, así que te dejaré jugar un rato con algunas. Por ejemplo: la lata edición especial de Blade Runner. Y un sable láser de Obi Wan.

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