Siguen sin pagarme…

Incluso parecía un buen tipo.

Los Marinos

LOS MARINOS

Han vuelto de la mar, cayendo octubre,
el rigor del salitre en los bigotes,
sus pies extraños sobre tierra firme.
Van musitando apenas dos palabras
por el embarcadero. Ya amanece
y asoman las mujeres por el pueblo.
Las cajas de pescado van bajando, y los marinos
miran al horizonte y a sus casas:
pronto estarán tomando el desayuno,
camino del colegio irán los niños.
Van descargando cajas los marinos
y ahora están camino de la casa;
sus mujeres, cada vez menos suyas,
juegan los niños a no conocerles.
Muy pronto en la taberna están anclados
con el olor a muerto goteando
entre los pliegues rotos de sus ropas,
rumiando lentamente sus cigarros.
Hay mujeres también en la taberna:
como a las suyas propias, las aman brevemente.
Pronto se hace de noche y ya de día:
hay que partir de nuevo, el mar espera,
no hay tiempo ahora para despedirse.

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Segunda entrada seguida de poesía, y ya es raro

Gracias a este post del Jesu en su blog, descubrí algo de lo que nunca había tenido noticia: de que tenía mi propio blog en el Google Reader (¡oh, rara egolatría!), y de que además el Reader me había guardado todas las entradas del blog a pesar de haberlas borrado. Estuve un rato leyendo las cosas que escribía, hasta que tuve que dejarlo. De todas formas, la buena noticia es que pude recuperar dos poemas que escribí poco antes de cerrar el blog, y que creía perdidos para siempre. Fueron escritos antes de que Oro saliera, o sea, en algún momento entre 2006 y 2007: maldita manía de no fechar los poemas. Los reproduzco aquí como mera curiosidad, y también por si vuelve a pasar, poder recuperarlos de nuevo. Curiosamente, algunas de las imágenes de estos poemas las he reciclado inconscientemente para otros poemas más nuevos, como El Pozo, y uno de ellos, el Contra Flaqueza II, es la segunda parte del Consejo para momentos de flaqueza, que ya salió publicado en Oro. No sé cuál será el valor real de los textos. En fin, a los poemas.

EN EL BROCAL

Me siento en el brocal a media tarde.
Está cayendo el día en los olivos;
en la dama de noche, flores blancas.
Me siento junto al fuego que imagino
colmado por la risa y las historias,
dibujando las sombras de los hombres,
de los rostros curtidos, del cansancio.
No sé qué historia cuentan las cenizas
de las casas deshechas de este pueblo;
no sé qué llamarada las sedujo,
qué oscura fue la guerra que lucharon.
Hoy miro los olivos que florecen
y me tapo los ojos con la mano:
el viento ya se lleva las cenizas,
sobre el brocal antiguo nada queda.

***

CONTRA FLAQUEZA II


Cómo llamar hogar a esta habitación extraña,
cómo decir tu nombre y no volver a ciegas
como vuelven los perros al hogar con la noche,
como vuelve el sediento a la fuente vacía
con los ojos brillando con temblor infantil.
He plantado semillas en una tierra yerma,
regado cada día con secreta esperanza;
como en un ancho río se perdieron las aguas,
abajo, en lo profundo. Con el amanecer
cantaron un par de pájaros extraviados
y se coló en mi cama una luz errabunda.
Me tapo cuanto puedo para engañarme un poco,
pero la vida se me cuela por todas partes:
hay charcos de luz tenue brillando en las aceras
esperando las botas de agua de los niños;
hay un poco de lluvia para quien quiera mojarse
y canciones alegres para la hora del baño.

Ah, por cierto, también pude rescatar esta pequeña joya musical, que también creía perdida, que les animo a disfrutar una y otra vez hasta que estén saciados.

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Novedades poéticas

APACHE

(Un guerrero indio contempla el nacimiento de su hijo)

He crecido en los montes, al Oeste,
he corrido mil veces las llanuras.
No cuento ya los ciervos que he cazado
ni tampoco las flechas que en el pecho
del hombre blanco puso mi ballesta.
Por honor es la guerra que luchamos,
incontable la sangre derramada,
cansados ya los ojos de los hombres
que temen el sonido de los rifles.
Mi pueblo, agazapado en los arbustos,
y esta batalla que parece eterna.
Me he retirado ahora a las montañas
como el vulgar cobarde que no soy;
planto el triste maíz que algún Cherokee
escondió en mi chaqueta hace algún tiempo.
Mi sangre hierve, odio al hombre blanco:
la muerte del guerrero es la más digna,
le digo a mi mujer noche tras noche.
Y sin embargo estoy huyendo ahora
como un vulgar cobarde, en esta cueva,
en un rincón perdido en las montañas,
plantando este maíz, mirando al cielo,
esperando que nunca nos encuentren.
Mi nombre es Massai, y éste es mi hijo.

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El Pozo

EL POZO

Está cubierto ya por la verdina,
he tirado una piedra y el silencio
un golpe seco da como respuesta.
En las tardes de mayo infinitas mujeres
vinieron con sus cubos agrietados
a llenar los barreños para lavar las niñas.
Un beso a escondidas de noche de San Juan
guarda como un secreto aún. También
cuentan las viejas que aquí un niño
murió, y ahora mi piedra es parte de su tumba.
No hay ninguna historia en la verdina húmeda,
y sin embargo aún huele a puchero y a verbena
el polvo que levantan las botas de mi abuelo,
que son también las mías, que vuelven a este pozo.

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Canción del río

Ando leyendo con detenimiento y ganas el libro inédito de Jesús Cotta Lobato, A merced de los pájaros. Recomendado por José Julio Cabanillas, eso es garantía de éxito (al menos en lo estrictamente poético). Como prueba, este poema, Canción del río.

Yo soy el río, adiós, yo soy el río
monte abajo y reboso de la tiera.
He aquí los olmos y éstas son las ranas.
Ya mismo pasaremos bajo el puente.
Yo soy el río, adiós, yo soy el río.
Contempla mis sombrías cañaveras.
Una cierva murió donde ahora estamos
y aquí apagó su sed no sé qué incendio.
¿Te gustan mis cascadas y mis aves?
¿Alguna vez te hirieron mis guijarros?
Yo soy el río, adiós, yo soy el río.

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Tras el asedio

No contempléis ahora las ruinas
con gesto desolado y mirar triste.
Aquel árbol muy pronto fue ceniza
pero pronto será tomate fresco.
Ahora no temáis por los escombros
de las casas que a nadie ya cobijan.
De aquellas sucias tablas saldrá un puente,
plantaremos naranjos y azucenas
para adornar las tumbas de los muertos.
Aquella tierra yerma dará fruto,
serán las noches leves, y el murmullo
de los paseantes reinará en las calles.
Avivad ese fuego, dormid pronto.
Mañana arduo trabajo nos espera.

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Resumen del Ciclo de Invierno Númenor 2008

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Otro poema nuevo

Es una casa antigua, la calle Paulo Orosio,
es el hormigón frío y una foto del viejo.
En la foto del viejo chirría una cigarra,
y está él sonriente, y está el sol de agosto.
En ella no estoy yo, no lo estoy, le sigo,
le sigo y no le alcanzo, se va, se va dejando
su voz profunda en el hormigón frío y las cigarras,
me está diciendo algo, le sigo, no le alcanzo.
Contemplé aquella foto de niño y ahora miro
mi yo de nueve años que le sigue y es nada,
es nada él, y yo, y aquella foto,
y el viejo está parado y sonríe a la cámara,
diciéndome, hijo mío, un día verás la foto,
y me perseguirás, ansioso, y me habré ido.
Me quedo en las esquinas, en el hormigón fresco,
ya no me persigas, que estoy en las cigarras,
si escuchas, en agosto, verás mi voz profunda,
y me verás corriendo, feliz, entre las calles.

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Poemita nuevo (OMG LOL WTF etc)

Miradle porque ya se marcha,
lo noto en el invierno prematuro
que se come las cuencas de sus ojos,
lo noto en su mandíbula afilada,
en su carne arrastrada y amarilla.
Lo noto en los sollozos de mi madre,
un eco retumbante de tambores
noto en su alma que se está marchando,
casi puedo tocar el grito seco
desde la yema mustia de sus dedos,
está llorando el mundo en este viento,
de puro frío se ha congelado todo.
Mirad todos su alma que se marcha
con la fanfarria enorme del silencio
en esta noche hueca que se hunde.
Se pudrirá su carne y esta duda
será toda la herencia que nos quede.

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El faro

Para romper con la línea de post musicales, un poemita. No hay proemas ni reflexiones interesantes, ni ganas.

V

En aquel faro tuve yo mi casa,
en ese faro que ahora está tan roto.
Dormí apaciblemente bajo la luz radiante
que de noche calienta el alma de los barcos.
Mi faro parecía una torre extraviada,
llegada de la guerra y adornada,
teniendo un plan mejor para su vida.
La miraban los barcos, orgullosa,
en noches apacibles y con bruma,
en noches agitadas y nerviosas.
Pero pronto empezaron los ruidos,
las fábricas arrinconando el puerto,
el humo maloliente asfixiando la lonja.
Y pescar se volvió como arar el desierto
y mi faro murió de tristeza infinita
y no fue más que rocas apiladas sin orden;
le rodean ahora escombros de las fábricas,
un promontorio desde donde observo
el insalubre ocre de este mar que no es mío.

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En twitter

  • Se acabó el WoW por hoy. A tribute to mad skill :) Editando el vídeo del kill. 35 minutes ago
  • Ay, no me acuerdo de cómo era la palabra que se usaba para cuando imitas con la guitarra eléctrica los gemidos de una mujer. 2 hours ago
  • Hay pocas cosas tan entregadas y sinceras en este mundo como una naranja. 2 hours ago
  • -Suena como si estuvieran pegando a un bebé con un gato. -¡Pero hay que escuchar las notas que no toca! -Eso puedo hacerlo yo en mi casa. 2 hours ago
  • No es para leer, es para firmar. 2 hours ago

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