Siguen sin pagarme…

Incluso parecía un buen tipo.

Las nuevas voces del Soul

Aprovechando que en Sevilla hoy es fiesta y por tanto día de relajación y asueto. Aprovechando la infinita pereza que me da últimamente ponerme a escribir artículos. Y aprovechando mi papel de gurú de la negritud, como Malcolm X, Will Smith en El Príncipe de Bel Air o aquella señora que se negó a levantarse de su asiento del autobús. Hoy, mi intención no es defender nada ni reflexionar en palabra alta ni quejarme de las miles de estupideces de nuestra vida diaria o nuestro país que parece que fuera meciéndose suavemente entre fiera oleada y fiera oleada de estupidez. Nada de eso.

Hoy mi intención es la de que pasemos una agradable y relajada tarde de lunes-domingo con buena música. Y un café y unas pastas o croissants o madalenas de tó la vida, que tampoco están mal a pesar de no ser tan snobs. Para ello, les presento una lista de Spotify que me ha dado por llamar Las nuevas voces del soul, título que define relativamente bien su contenido. He querido ser selecto y no hacer una lista demasiado larga; seleccionar unas cuantas joyas para que el que quiera pueda seguir investigando. No me he marcado un rango estricto de edad de los artistas o fechas de publicación de discos, aunque por lo general en ella no encontrarán a gente que llegue o pase de los 35 años. En esta lista hay nombres emblemáticos y de sobra conocidos por todos, como Amy Winehouse, y otros que lamentablemente aún no han cruzado del todo nuestras fronteras, como Dwele. Unos que hacen una música más pegada al soul clásico de Philly, como Jamie Lidell, y otros que entran más en relación con la música funk y con el R&B entrando en el terreno de eso que han venido en llamar Nu Soul, como Erykah Badu o Musiq Soulchild. Y también guardo algunas sorpresas y curiosidades, como alguna canción de la sueca Lisa Nilsson o la estupenda versión soulera del Seven Nation Army de los White Stripes a cargo de Nostalgia 77 y Alice Russell en en el micrófono.

También presento la lista en formato Youtube. No es lo mismo, no suena igual de bien, hay canciones que no están y otras que he tenido que apañar con directos. Pero es una solución para los que no tienen, o no quieren usar Spotify. Les animo a que dejen sus recomendaciones u opiniones en los comentarios, que seguramente no están todos los que son y me habré saltado a gente importante -de algunos soy consciente, como Norah Jones o Diana Krall, y tengo mis motivos, pero de otros no lo seré-. Sin más, que lo disfruten.

Enlace | Las nuevas voces del Soul (Spotify)

Enlace | Las nuevas voces del Soul (Youtube)

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Call me

Voy a aprovechar este domingo musical para seguir dando una idea errónea de la música que escucho la mayoría del tiempo. Y lo voy a hacer con dos novedades americanas y una española. Mucha gente se mete conmigo cuando habla de rap porque suelo decir que el rap de mochila (backpackers en el término original) no me gusta, y que me parece que en España vamos para atrás si seguimos haciendo eso que la iluminada élite del rap de los 90 en España vino a llamar rap hardcore. Ejemplo uno y ejemplo dos. Yo digo que el futuro de esta música en este país está aquí y aquí, y se me enfadan. Si después de haber escuchado eso no están de acuerdo conmigo, pueden dejar de leer aquí tranquilamente.

Pues bien, ocurre de vez en cuando que hasta los mochileros te dan sorpresas agradables. En este país esto ha ocurrido en rarísimas ocasiones. Gente que hacía buena música, como Tr3s Monos o Crema, están a día de hoy prácticamente desaparecidos -o eso creo- mientras que la gente corea en los conciertos a Nach y a Toteking y a Shotta y yo con estos pelos y sin darme una úlcera. Pero en fin, al tema. El domingo musical de hoy gira alrededor de mochileros que hacen buenas canciones. Aunque sea de vez en cuando. Puede que sea cosa de mi gusto, pero esto suele ocurrir cuando el mochilerío se basa en un buen uso de la música jazz, sobre todo del cool jazz, o del soul de los cincuenta, más que con la música funk que tanto se menciona en estos momentos; es el caso de grupos como Jay Are o Jazz Liberatorz.

Hoy nos alejamos un poco de eso y nos vamos a quedar con dos novedades. La primera de ellas de Joell Ortiz, que para mi gusto la mayoría del tiempo es más pesado que un tanque en una pestaña, pero que se ha juntado con Novel para crear un tema llamado Call me, que para éste que les habla es una auténtica delicia. La segunda de ellas proviene de un desconocido -para mí- Element. El nombre que me llamó la atención del tema a la hora de pillarlo fue el de Boozoo Bajou, que son uno de los mejores grupos del lounge reciente y padres de joyitas como ésta. Los Bajou haciendo hip hop; esto no me lo pierdo. Y el tema, Sign, no decepcionó en absoluto. Y aquí la dejo.

La última novedad es casi improvisada y la acabo de escuchar mientras escribía esta entrada. Es obra de un mochilillas español, Rase. Tiene el encanto de la influencia del jazz que comentaba antes y el de mezclar en sus letras las idas de olla típicas de los mochileros con ciertas dosis de cotidianeidad bien entendida que a mí me gustan mucho. Una muestra. El trabajo se llama Niveles de conciencia y lo pueden descargar gratuitamente en su web.

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L-O-V-E

Hoy cambiamos un poco el registro musical y nos movemos hacia el jazz, el swing y el soul. Y hacemos un recorrido temporal también. Desde Nat King Cole, uno de los grandes absolutos de los 50 -a pesar de que algunos le acusaran de haber abandonado el jazz en pos de la música de banda- a Joss Stone, una nena de mi edad que se mueve en los círculos del R&B y el “Nu Soul” -ya hablaremos otro día de esto- y que ya tiene un contrato con EMI, y yo con estos pelos. Y lo hacemos a través de una de esas canciones clásicas para los aficionados al Rat Pack que a pesar de todo tenían su lado romanticón y babeante: L-O-V-E. Nat King Cole hizo una auténtica delicia con ella, y la verdad es que la versión de Joss Stone, publicada en un single del mismo título lanzado por Virgin en 2007 y que a día de hoy aún pueden escuchar en el fantástico anuncio de Coco Mademoiselle protagonizado por Keira Knightley, le anda a la zaga. Mientras que la versión de Nat es, como muchos de sus clásicos, muy melódico y muy suave y muy, por decirlo así, “directa al grano”, la de Joss Stone se entretiene un poco más con arreglos y flautas que, en todo caso, suenan bastante bien. Que lo disfruten.

Nat King Cole – L-O-V-E

Joss Stone – L-O-V-E

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In still of the night

Hoy, dejo un par de perlitas musicales que han llegado a mí a lo largo de las últimas semanas. El primero de ellos fue un descubrimiento de Trisco, una canción desbordante de fuerza y buen gusto, creada por un dúo -Artful Dodger y Craig David- que llevaba dando resultados desde el lanzamiento del primer single de este último, Rewind, en el año 2000. La segunda pieza es de uno de los clásicos del house escandinavo, Markus Enochson, una pieza melódica que engancha tanto que es imposible que no se te queden algunas partes de la melodía vocal pegadas en la cabeza. Digamos que ambas son canciones que uno podría escuchar en la misma noche; la primera a la una de la mañana, la segunda a las cinco. Si tuviera que elegir una… a saber, aunque yo siempre he sido muy noctámbulo. Disfruten.

The Artful Dodger & Craig David – Woman trouble

Markus Enochson – Love is on the way

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¡Qué bueno eres, Deadmau5!

El niño fresh vuelve con música para todos los oídos, más o menos. Hoy, un tema de uno de esos genios de las remezclas y las producciones que ha venido pisando fuerte desde 2007 y cada día que pasa suena mejor. El señor de quien les hablo es Deadmau5, que se marca una remezcla grossa del tema You and I de Medina, convirtiendo lo que ya era un buen tema de electro en una auténtica joya del deep house. Deadmau5 se une así a ese grupo de productores que poquito a poco y a base de hacer tema bueno tras tema bueno se han ido haciendo un hueco en las maletas de muchos de los mejores DJs del mundo. Y, la verdad, se lo merece.

Próximamente, Delicatessen.

Medina – You and I (Deadmau5 remix)

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El sueño americano: de la ley seca al gangsta rap (I)

Aviso preliminar: en este artículo voy a hablar de la comunidad negra, de su evolución a lo largo de la historia reciente de los Estados Unidos, de la música rap, y en general de la idiosincrasia americana. Si eres antiyanki, tienes una bonita y gran X roja arriba a la derecha. Gracias.

Muchas veces a lo largo de mis años como oyente de música negra he tenido que oír bastantes opiniones de tasca de abuelos sobre esta música; que si música comercial, que si prefabricada, que si hecha para ganar dinero. Que si misoginia, que si vacilar, que si putas, que si dinero y que si coches y ropa. Es la misma gente a la que le encanta etiquetar cosas según su propio criterio. La misma que, según el grupo o solista le parezca de valor o no, calificará el estilo como “soul” o como “r&b”.

Pero, en el fondo, los que despotrican de la música rap actual y se lanzan enfervorecidos a los brazos del jazz de Bird o del blues de Lightnin’ Hopkins como si en ello les fuera la vida no han entendido nada. No sólo no han entendido nada en lo genuinamente musical, sino que tampoco han entendido cómo ha funcionado el siglo XX en relación a estos músicos en est sentido. Pero vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador, jaja, me parto.

Aunque la primera grabación de blues tal como la conocemos hoy data de 1912 -aunque si escarbamos podríamos encontrar los orígenes antes-, podríamos decir que empieza a surgir como género a partir de los años 20. El lugar ya lo conocen: New Orleans y alrededores, lo que algunos llaman el sur profundo y otros directamente la América profunda. Si ustedes me permiten decirlo, no era el mejor sitio para llevar una vida pacífica y sin complicaciones. En 1920, mientras crecía Robert Johnson, al country y al blues los llamaban race music, se promulgó una de las leyes que, en mi opinión, más ha marcado la idiosincrasia y el lifestyle americano desde entonces: la Ley Seca.

América es, o se autodenomina, como todos hemos oído y algunos usan como término despreciativo, “el país de las libertades”. Por eso, a mucha gente no le hizo gracia esta enmienda a la Constitución estadounidense. Todos los aficionados a la Historia de EEUU saben cuál fue la consecuencia –lógica, por otra parte- de esta ley. Un aumento exponencial del tráfico de booze, un incremento enorme del poder de las bandas mafiosas, y el surgimiento de figuras como la de Al Capone, aún hoy considerado una especie de héroe por mucha gente -¿Michael Cornelone someone?-.

El país entero se llenó de policías patrullando calles y de bares clandestinos ubicados incluso a la espalda de mercerías o tiendas de juguetes. Estos bares eran llamados speakeasy, y están muy bien retratados en muchas películas de cine negro de las décadas de los 40 y 50. Ésta fue la época del auge del blues, y del nacimiento del bop y del hard bop y del jazz de las big bands y el comienzo de la cultura del club –no confundir con la actual- con actuaciones de cabaret y cantantes que enseñaban carne por encima de la pantorrilla. Y ésta, seamos sinceros, fue la salida de la calle y del barro para muchos negros de la época: la música. Muchos incluso se hicieron ricos y famosos, aunque el prejuicio racial contra ellos tardaría mucho más en desaparecer. Aquí es donde se cae el primer mito de los jazzeros de pacotilla, cuando entienden que no es que el jazz fuera desde su nacimiento un género lleno de clase y glamour, sino que vestían a los negros con traje y corbata o pajarita para dar una imagen medio decente delante de la burguesía neoyorkina (o de donde fuese). Que se lo pregunten a Herbie Hancock, o a Miles Davis.  En la película Bird, de Clint Eastwood, o en Round about midnight, este fenómeno está muy bien retratado. Pero aun así, eso fue lo que les sacó de la calle. Y lo que les mantendría ganando dinero, y sobreviviendo, más bien que mal en la mayoría de los casos, desde los años 20, desde el derogamiento de la Ley Seca en 1933, hasta hoy –y mañana-. Con salvedades, por supuesto, pero con nombres que se nos echan encima con letras gigantes, como la Motown.

Como apunte, podemos ya notar que hay cosas que no han cambiado desde el nacimiento del blues, su posterior transformación en rythm’n’blues, luego hacia el rockabilly y todo el enorme número de géneros que surgieron de ahí, hasta el r&b y el rap que surgen en los 80 y que se extienden hasta nuestros días. Los temas que se tratan, por ejemplo. Y no sólo eso, sino también la forma de tratarlo. Cualquier persona despierta y con un nivel decente de inglés encontrará que entre Mojo Hand de Lightnin’ Hopkins y muchas de las canciones actuales de rap que ellos consideran misóginas y despreciables no hay mucha diferencia. También está la postura del hombre dominante en canciones como Leave my little girl alone (que por cierto, no deja de ser una canción enamorada hasta el fondo). Y también está el sentimiento de arraigo a la tierra: no en vano muchas de las primeras canciones de este género tienen nombres como “Memphis Blues”, o “Sweet Home Chicago“, por ejemplo, y de hecho el blues de algunas zonas es considerado casi como subgénero aparte. Como digo, esto se extenderá directamente hasta nuestros días, en un salto bastante curioso.

¿Y qué tiene que ver esto con el sueño americano? De hecho, ¿cuál es el sueño americano? Si algo nos demostró la ley seca es que, por una parte, a los americanos los recortes de libertades nunca les han sentado especialmente bien (cosa que se podría discutir actualmente por el apesebramiento social y el dominio de los medios de comunicación de masas, pero ése es otro tema). Y, por otra, también demuestra que a los americanos, como a la gente de cualquier parte, les gusta ganar dinero. Pero, a diferencia de los españoles, la mayoría de americanos quieren ser empresarios, no funcionarios. Y si ser empresario durante la ley seca era traficar con whisky o destilar ginebra en la bañera de un piso en ruinas alquilado a las afueras de Georgia, so be it. Y también demuestra que, ya desde comienzos del Siglo XX, la vía de escape de los suburbios y de la pobreza hacia una vida mejor -¿acaso no es ése el sueño americano?- de una parte de la comunidad negra estuvo relacionada de una forma u otra con este fenómeno y, sobre todo, con la música. Como veremos, este mismo patrón se repetirá de una forma u otra cuando nos acerquemos a fechas más actuales. Pero eso será la semana que viene.

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Make sure you don’t fall in love ’cause I don’t have the time for that

El tema que os dejo por aquí hoy es el que seguramente será el próximo nuevo single de Drake, que ahora mismo lo anda petando en EEUU con su Best I Ever Had, polémica por el vídeo incluida. Drake es una de esas grandes promesas de la música urban americana actual, y buena prueba de ello es su fichaje por Young Money, el sello de Lil Wayne. Seguro que con canciones como ésta lo seguirá petando mucho tiempo. Es de agradecer que de vez en cuando, uno pueda encontrarse en una canción de rap, además de sintetizadores y Rhodes y Hammonds (que nadie niega tooodo lo que molan), una guitarra eléctrica a todo meter. Disfruten.

Drake – Take you down

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Lo que no se da

Me gusta la música de José Mercé. Me gusta que un disco suyo dure 30 o 40 minutos, que se acabe de repente y me quede con ganas de más y lo ponga de nuevo y no consiga aburrirme. Me gusta porque está bien tocao y bien dicho. Me gusta porque su música puede hacerme oler la miel y el jazmín. Porque algunas canciones me recogen y siento el nudo y el tirón en el estómago y en la garganta. Me gusta porque para hablar de la vida y del mundo se dirige a su mare. Porque habla de la Málaga vieja y del puerto y del sur. Porque, como dice tan bien, yo siempre seré del sur aunque no esté en mi tierra. Porque por un rato puedo olvidarme de que vivo en la Sevilla de los rascacielos en construcción, de las fnacs gigantescas y los carriles bici, y volver a los patios de vecinos, a las casitas bajas refulgentes por la cal. A las noches de verano, de jazmín y bulerías, riendo y cantando alrededor de la candela. Porque tiene versos tan directos y tan ciertos como “sólo se pierde lo que no se da“, que con su permiso, que acepto tácitamente, y con mu poca vergüenza, seguramente acabaré copiando para un poema algún día.

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It’s over

Dejo por aquí un temazo sacado del último álbum de John Legend, Evolver, una de las joyas del R&B contemporáneo que se va consagrando poquito a poco camino del podio donde andan genios como Erykah Badu. El tema que os dejo, It’s over, está interpretado por Legend junto a Kanye West, otro de los genios de la música urban estadounidense, aunque sea imbécil y tenga tendencia a vestir como un hortera. En esta canción le vemos usar elautotune con unos skills que casi casi pillan a los de T-Pain, y en todo caso el beat del tema es cojonudo y muy pegadizo. ¡A bailar!

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She knows

Creo que esto ya lo puse en alguna recopilación musical de los domingos reciente, pero no me importa. She knows, de Art of Raw con Birdman y Wayne, es uno de mis flipes de los últimos meses, sin ninguna duda. Al principio parece un tema normalito, pero cuanto más lo oyes, más enganchado te vas quedando. Me sorprende especialmente la capacidad de Wayne, que sin tener absolutamente nada de voz es capaz de ponerse a medio cantar y que hasta emocione por momentos. Menudo genio.

Disfruten.

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