Siguen sin pagarme…

Incluso parecía un buen tipo.

Citas estúpidas y gente estúpida: hoy, Teddy Bautista

La mala calidad de las descargas musicales atrofia el oído

No se pierdan el resto, que es igual de estúpido.

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España: el paro subió en 139.694 personas en diciembre y supera los 3 millones

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¿Estarán echando Los Simpsons?

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Léase de abajo hacia arriba

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Sueños rarunos…

Marta dice:
*por cierto wtf de sueño en el twitter xddd

bukowski
(el chupito final que hace potar a amy winehouse) dice:
*Pues el sueño completo es mucho peor
*xd

Marta dice:
*como es? xd

bukowski (el chupito final que hace potar a amy winehouse) dice:
*Puf
*Pues de principio estamos en mi coche yendo hacia Constantina (un pueblo de la sierra de Sevilla)
*pero paramos porque en el camino ya no podemos seguir usando el coche
*y hay una encrucijada
*como con cinco arroyos
*y una barca
*y tenemos que decidir
*por cuál arroyo meter la barca.
*Mientras estamos pensándolo (mi madre, mi hermano y yo), nos detiene una pareja de guardias civiles
*y nos dicen que les ayudemos, que están haciendo pruebas con unos nuevos móviles con walkie talkie que les han dado
*y ahí estamos un rato ayudándolos con los walkie talkies mientras mi hermano grita que no tienen derecho a detenernos.
*Luego de repente nos montamos en una barca pero estamos otra vez en el coche en una cuesta arriba enorme y hay un atasco
*y de repente empieza a bajar
*carretera abajo por nuestro carril
*el cacharro ése de las máquinas de lavado automático de coche, que es como de pelo gordo blanco, azul, amarillo y eso
*arrasando a su paso todo los coches que toca, tirándolos a la cuneta destrozados, y llenándolos de espuma, jabón, cera y abrillantador.
*Salgo del coche como puedo después de que me tiren
*y digo, ¡anda! ¡quizá todavía el coche se haya salvado!
*así que levanto el coche con una mano (!!) y lo pongo de nuevo en la carretera
*sólo para comprobar que no están ni las ruedas ni la dirección ni nada.
*Contrariado, me marcho al monte a buscar lo que me falta a ver si puedo armar el puzzle
*y cuando estoy en ello
*viene un hombre y me dice:
*-Oiga, ¿qué estaba haciendo usted cuando pasó el accidente?
*-Trabajar
*-Ah, entonces éste debe de ser su collarín
*y me da un collarín con mi nombre en una pegatina.
*De repente estoy de vuelta con mi madre
*que me dice que ya sabía que no teníamos que haber venido que ya no teníamos coche para trabajar
*y le digo que no hay problema que ya encontraré la forma de salir de ésta
*y ahora hay un fundido a negro
*y estoy en una especie de teatro-puticlub
*con una sesentona canosa vestida de elvis
*haciendo un show de música country y bailando el rock around the clock.
*Fin del sueño

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your last name please?

Curiosamente,  y a pesar de que nivel de inglés era “avanzado” según Cambridge (Dios les tenga en su gloria), cuando llegué a entender bien el significado de los palabros first name y last name -malditos false friends- fue estando en York (UK). Como buen burgués amante de la cultura pop, me había fundido en dos semanas toda la pasta que tenía para estar allí un mes, así que tuve que llamar a mis padres -con la consecuente y comprensible bronca (en español, cosa que agradecí)- para pedirles que me enviaran dinero a través de Western Union. Lo hicieron, pero claro, yo tuve que ir a una oficina de Western Union a recoger el dinero, y allí me dieron un formulario en el que tenía yo que poner mis datos personales para que quedara constancia de la transacción. Y ahí arriba, lo primero de todo, first name. Y last name. Mierda, joder. Juan José Fernández. Destripemos. ¿First name? Fácil. Juan. ¿Last name? Vale, José, fácil también. ¿Pero para qué ponen lo de last name si no todo el mundo tiene nombre compuesto? ¿Y el family name (yo y mis extrañas traducciones homemade para apellido)? ¿Dónde coño está el family name? Bueno, vamos a preguntarle a la chica. Hey, what do I have to write here? Because my name is blabla, but I don’t see any field for the family name… Su cara, y su boca, sólo alcanzaron a decir: wat. Y allí empezamos un diálogo de besugos durante varios minutos en que ninguno de los sabía qué coño estaba diciendo el otro. Hasta que finalmente me gritó: passport, passport! Y le di mi pasaporte. Ella, frenética, buscó la hoja con mis datos personales y señaló furiosa y repetidamente mi apellido. Here! Here! Here!111ajsdfjñklasdl. Y ahí aprendí que last name significaba apellido.

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Este año se peta la feria

Sevilla encara la crisis con el 40% de la población activa sin trabajar


http://abcdesevilla.es/20081112/sevilla-actualidad/sevilla-encara-crisis-poblacion-200811112328.html

gl

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Dramas posmodernos I: las placas solares

Hola, soy Troy McClure. Tal vez me recuerden de otros documentales gráficos como “El pelo en pecho: ¿cagan los machos hacia adentro?” o “Bibliofilia: la gente la mete donde menos te lo esperas”. En esta primera (y probablemente única, ya que realizaremos estudios de audiencia) edición de Dramas Posmodernos, a la que íbamos a subtitular “¿pero a quién coño se le ocurrió esto?”, pero al final iba a quedar el título más largo que el programa y que cierto madrigal de Les Luthiers, hablaremos de la placa solar y sus múltiples aplicaciones para el hogar.

La placa solar es uno de esos inventos que a primera vista parecen cool: ¡coño, un montón de chips&chapas que reflejan más luz que las gafas de Morfeo y encima me calientan el agua de la ducha! ¿Quién podría querer más? Así que, ni corto ni perezoso, se gasta uno sus eurazos en uno de ésos aparatos, y sus otros eurazos en que alguien venga a montarte el armatoste en tu azotea. Lo habría hecho yo mismo, lo prometo, pero me perdí aquel capítulo de Bricomanía. 

Así que ahí tienes tu flamante placa solar compuesta por unos cuantos paneles negros, un tubo grande donde va el agua, y una pantallita debajo donde indica la temperatura del agua. Ahí es donde uno pone su primera sorisa sardónica, mientras mira el tejado vacío y desolado del vecino y piensa: ¡sí, joder, soy la polla, agua caliente gratis!

Primer error. La placa calienta el agua de la ducha. Teóricamente. En este nivel de realidad al que algunos conocen como Matrix, y por decirlo en sevillano, el agua está caliente cuando le sale de la polla. Bueno, no: suele estar caliente en verano, y fría en invierno. “Pero eso es lo mismo que si no tuviera nada, ¿no?”. No. Es mucho peor. Por tu mente pasa cada uno de los putos miles de euros que te ha costado el puto aparato de los cojones. Cada puto euro. Cuando te levantas por la mañana es como si de nuevo volvieras a la edad de piedra. Miras el cielo y piensas: ¿saldrá el Sol hoy? ¿Con la suficiente fuerza como para poder ducharme como las personas? Porque para calentar el agua que necesito para afeitarme, desde octubre a mayo necesitaría placas por tamaño de medio desierto de Arizona. Y tu azotea no es el desierto de Arizona.

Eso sí, la placa solar tiene una utilidad innegable: es mejor que cualquier catecismo o libro de praxis cristiana para fomentar la adquisición de ciertas virtudes. La primera, fácil, venga, lo suponéis. Sí. La puta paciencia. Lo malo es que tiene un límite. Joder que si lo tiene. En todo caso, después de dos años con placa solar, estoy seguro de que cualquier persona es mucho más paciente y sabia, y está mucho más preparada para los variados métodos de tortura vietnamita. También es genial para personas desordenadas y tendentes a procrastinar, o sea, a dejarlo todo pa luego. Si quieres tentar a la suerte e intentar ducharte con agua caliente, asegúrate de que entras a la ducha entre la una y las cinco de la tarde. Antes o después, prepárate a sentirte como si acabaras de entrar en cualquier prueba del Grand Prix (sin Ramón García, gracias al cielo, eso sí). Ah, caso diferente es si tienes la costumbre de ducharte por la mañana temprano, para despejarte e ir fresco al curro/lugar de estudio/parque. Pero ya hablé antes de la paciencia.

En todo caso, si la tuya no es suficiente como para soportar todo este cúmulo de buenas acciones, siempre puedes pensar en lo mucho que estás ayudando al medio ambiente usando placa solar en lugar de combustible para calentar el agua. Claro que luego puedes mirar durante horas y días y meses y años el humo que sale de las fábricas que están a cinco minutos de tu casa, y cagarte en los muertos del cambio climático, de la cooperación ecológica, y hasta del reciclado de basura, que pasaba por allí. 

Eso sí, mirémoslo por el lado bueno. Si definitivamente lo de ducharte irremediablemente con agua fría durante la mitad del año (y eso viviendo en Sevilla, no voy a hablar de los que son de Córdoba para arriba porque aquí sólo habrían párrafos y párrafos de insultos y listas de familiares y amigos de las placas solares al más puro estilo ETA) no es lo tuyo, quizá acabes siendo un gran filósofo. Mira a Diógenes. Le pusieron su placa solar, y tras un par de años con ella, dijo: ¡se acabó!, y se largó a su barril donde nadie más le dijo nunca ni pío. Y además, me he aprendido la discografía entera de Alejandro Sanz, a base de pasarme las noches en la terraza, al fresco y con un mechero pacá y pallá dándole calor al tubo que almacena el agua, para ver si al día siguiente hay suerte.

Señores, viva el butano.

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Gran lol

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Morderse la lengua

Sé que esto tiene ya sus años, pero es que yo cada vez que me pongo a mirarlo me descojono a dolor. Morderse la lengua es una recopilación de errores publicados en prensa y recogidos por el Instituto Cervantes. Y hay algunos realmente impresionantes. Reproduzco a continuación, como dijo Napoleón a Josefina, etc.

Más ampliando la entrada y aquí.

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