Siguen sin pagarme…

Incluso parecía un buen tipo.

Algunos poemas míos (actualizado)

EL POZO

Está cubierto ya por la verdina,
he tirado una piedra y el silencio
un golpe seco da como respuesta.
En las tardes de mayo infinitas mujeres
vinieron con sus cubos agrietados
a llenar los barreños para lavar las niñas.
Un beso a escondidas de noche de San Juan
guarda como un secreto aún. También
cuentan las viejas que aquí un niño
murió, y ahora mi piedra es parte de su tumba.
No hay ninguna historia en la verdina húmeda,
y sin embargo aún huele a puchero y a verbena
el polvo que levantan las botas de mi abuelo,
que son también las mías, que vuelven a este pozo.

CALLE PAULO OROSIO

Es una casa antigua, la calle Paulo Orosio,
es el hormigón frío y una foto del viejo.
En la foto del viejo chirría una cigarra,
y está él sonriente, y está el sol de agosto.
En ella no estoy yo, no lo estoy, le sigo,
le sigo y no le alcanzo, se va, se va dejando
su voz profunda en el hormigón frío y las cigarras,
me está diciendo algo, le sigo, no le alcanzo.
Contemplé aquella foto de niño y ahora miro
mi yo de nueve años que le sigue y es nada,
es nada él, y yo, y aquella foto,
y el viejo está parado y sonríe a la cámara,
diciéndome, hijo mío, un día verás la foto,
y me perseguirás, ansioso, y me habré ido.
Me quedo en las esquinas, en el hormigón fresco,
ya no me persigas, que estoy en las cigarras,
si escuchas, en agosto, verás mi voz profunda,
y me verás corriendo, feliz, entre las calles.

IV

Ha sido otro mal año de cosecha.
Observamos de nuevo el campo seco,
observamos de nuevo el cielo seco.
Cuando amanece el día, ya observamos
los surcos de la tierra con anhelo,
y marchamos cansados con la noche,
con la mirada llena de unos surcos estériles.
Al acabar la cena nos reunimos
con los vecinos y la leña ardiente,
y hay mucho silencio y pipas encendidas.
Preferimos no hablar de la cosecha:
partiremos el pan en trozos más pequeños.
Los ojos de los hombres que observan la candela
son los de los soldados de reserva
en una guerra larga surcada por la duda.

COLEGIO

Ha crecido la parra en el colegio.
Sus hojas han cubierto ya las grietas
y ofrecen su cobijo y fresca sombra.
Bien conoce el albero mis caídas,
después correr de nuevo y no cansarse.
Como los viejos pinos, que bailaban
apenas con mirarlos, voy sumando
inviernos a mi espalda. Ese niño
estrenaba los años, y su madre
abrochaba el botón de la camisa.
Ahora crece la parra. Aquellos pinos
van tocando otra vez su melodía,
y todo canta a coro. Hay un rincón
donde mirar de nuevo. Brotan ramas
que guardan el calor de un sol antiguo.

LAS NARANJAS

Como pesadas recuas que han dejado
entre los barros secos su andadura,
adivino el olor del cisco largo,
de las tardes aquéllas encendidas.
Hoy está lejos el jarrón azul,
la foto en blanco y negro de mi abuela,
la leche hirviendo en el perol de lata.
Dadme aquel pueblo, las callejas lentas
de casas encaladas por un frío
que siento que no arrecia. Todo parte
por una sombra antigua. Las naranjas
que recogí de niño siguen dando
su zumo dulce y agrio como entonces.

APACHE
(Un guerrero indio contempla el nacimiento de su hijo)

He crecido en los montes, al Oeste,
he corrido mil veces las llanuras.
No cuento ya los ciervos que he cazado
ni tampoco las flechas que en el pecho
del hombre blanco puso mi ballesta.
Por honor es la guerra que luchamos,
incontable la sangre derramada,
cansados ya los ojos de los hombres
que temen el sonido de los rifles.
Mi pueblo, agazapado en los arbustos,
y esta batalla que parece eterna.
Me he retirado ahora a las montañas
como el vulgar cobarde que no soy;
planto el triste maíz que algún Cherokee
escondió en mi chaqueta hace algún tiempo.
Mi sangre hierve, odio al hombre blanco:
la muerte del guerrero es la más digna,
le digo a mi mujer noche tras noche.
Y sin embargo estoy huyendo ahora
como un vulgar cobarde, en esta cueva,
en un rincón perdido en las montañas,
plantando este maíz, mirando al cielo,
esperando que nunca nos encuentren.
Mi nombre es Massai, y éste es mi hijo.

4 Responses

  1. maria simo dice:

    …me gusta, simplemente: esto que escribes me gusta mucho.
    acabo de llegar aquí, no sé de donde, y solo se me ocurre decir eso.

    me gusta mucho su cadencia, su aroma: tus versos son como el otoño.

    no lo dejes, yo no dejaré de pasar por aquí.

  2. Buko dice:

    Mis versos ahora están “invernando”. Pero lo del otoño es halagador. Así que gracias.

  3. Leo tus poemas y la verdad es que me dejan algo perplejo. No me atrevía a comentarlos pero siempre hay que vencer la verguenza.

    Me gustan y me impresionan mucho. Estoy decidido a leerme tu libro. Ya me gustaría a mí escribir como tú…

    Saludos…

  4. Bukowski dice:

    No aspires tan bajo, chorla.

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