Para romper con la línea de post musicales, un poemita. No hay proemas ni reflexiones interesantes, ni ganas.
V
En aquel faro tuve yo mi casa,
en ese faro que ahora está tan roto.
Dormí apaciblemente bajo la luz radiante
que de noche calienta el alma de los barcos.
Mi faro parecía una torre extraviada,
llegada de la guerra y adornada,
teniendo un plan mejor para su vida.
La miraban los barcos, orgullosa,
en noches apacibles y con bruma,
en noches agitadas y nerviosas.
Pero pronto empezaron los ruidos,
las fábricas arrinconando el puerto,
el humo maloliente asfixiando la lonja.
Y pescar se volvió como arar el desierto
y mi faro murió de tristeza infinita
y no fue más que rocas apiladas sin orden;
le rodean ahora escombros de las fábricas,
un promontorio desde donde observo
el insalubre ocre de este mar que no es mío.
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