Todavía hay algunos de mis amigos, lectores o ex-lectores que me siguen diciendo que la idea del bote de pimienta (madre de Dios, un año entero abandonado ya…) les parecía buena, que les gustaba, que por qué no había seguido haciendo eso. En su momento yo solté una diatriba sobre la imbecilidad, sobre predicar en el desierto, y sobre que para eso era mejor a soltarle discursos al muro de las lamentaciones. Andado el tiempo -tampoco mucho, no se crean- me he dado cuenta de que aquello era una completa gilipollez, y que probablemente el motivo real por el que yo no continué con aquello fue por pura pereza.
Para subsanar aquel error, y a la vez no trabajar demasiado, les dejo este enlace. Es un minibote (de pimienta), donde iré haciendo lo mismo que en el otro: marcar cosas que me parezcan, chulas, interesantes o, simplemente, dignas de ver. Para los aficionados a mis aficiones audiovisuales, que lo disfruten. Para los demás, Master Card. ¡Ah, y tiene feed!
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