Estoy de nuevo frente a la alta torre:
conozco bien su roca, cada grieta,
la puerta de madera oscurecida.
No hay nada de especial en esta torre:
ya no es bastión, ni lo será algún día,
y cuentan que en lo alto hay una pila
de madera podrida y de cadáveres.
Muchas veces a rastras de esta puerta
me he marchado herido y deshonrado,
pensando en lo imposible de la lucha.
Y ahora estoy de nuevo frente a ella
con un graznido seco de cigarras,
y una voz con el viento confundida,
susurrándome torres más lujosas,
más altas, y de mármol refulgente,
con puertas esperando mi llamada.
Sin embargo, es esta torre la que importa,
el único camino que me llama,
la puerta que no cruzo y que me llama,
sin nada de especial y frente a mí
como un espejo mudo que se eleva
inmóvil hacia un cielo disecado.
Archivado bajo:versitos
Uooo, nuevo blog!!! y nuevo poema. Es lo que tú decías, el poema es grandioso, buenísimo, pero quizás no siga la línea de los demás. Aún así, buen ejercicio.
Suerte en tu enésimo proyecto.
El poema, muy expresivo y sobrado de talento.
Buenas!! Por fin te encuentro!!
Me alegro de que no lo dejaras del todo, aunque me apena que no podamos seguir disfrutando de todo el exquisito material que has acumulado durante todos estos meses de esfuerzo, lectura, y comentarios.
De todas formas, te tenemos aquí, y ello es motivo de celebración. Así que… ¡viva la alegría!
Por cierto, genial el poema, magnífico.
Saludos!!!
PS > Te enlazo, correspóndeme. ;)
No te escapas. Te cacé. El poema…como dice Buentes, es un buen ejercicio. Pero no es otro de tus buenos poemas.
Que no sea de “mis poemas”, al estilo de lo que suelo escribir normalmente, lo acepto. De todas formas, desde hace un tiempo, lo que escribo va dando bandazos de aquí para allá, y no sé dónde, ni cómo, ni cuándo, terminará. En todo caso, no me preocupa demasiado. Pero a lo que iba: que no sea un poema típicamente “mío” no quiere decir que sea un mal poema: no es por ser egocéntrico pero, al menos, a mí no me lo parece.
No dije que fuera malo. Pero tal vez (desde mi humilde visión) se nota que no va con otras cosas que te he leído ya y se nota mucho su condición de ejercicio. Y sigue sin ser malo y es bueno que lo que escribe uno no se fije en un sitio.
Lo malo es que no sé hacia dónde voy. Bueno, malo, tratemos de ver la parte positiva. Tendré que buscarla.
A mí, tras unas cuantas lecturas, no me parece bueno, me parece magnífico.